¿Te sientes lejos de la mujer que eres? El alejamiento de lo femenino

Como mujer, al igual que todas nosotras, te pasas gran parte de tu vida buscándole un sentido real a todo lo que te ocurre.

Intentamos rebuscar en nuestra memoria alguna pista que nos oriente, que nos diga en qué sí y en qué no somos buenas.

Y, por supuesto, buscamos en nuestra madre.

La madre representa la víctima en nosotras mismas. La mujer sin libertad, la mártir. Nuestras personalidades parecen peligrosamente difuminadas y solapadas por la de nuestras madres y, en un intento desesperado de saber dónde termina la madre y empieza la hija, realizamos una intervención quirúrgica radical” (Adrienne Rich: Of Woman Born)

Así llega el día en el que comenzamos el proceso de separación de lo femenino, de rechazo de las cualidades innatas que tenemos como mujer.

Este acontecimiento es el primer paso del Camino de la Heroína y hoy quiero hablarte de él.

El alejamiento de lo femenino

Nuestra primera referencia como mujeres es nuestra madre. Es en ella donde buscamos un modelo, unas cualidades que nos harán aptas o no aptas para sobrevivir en una sociedad, hasta ahora patriarcal.

Si una madre no es capaz de darle a su joven hija las claves de lo que significa ser mujer, automáticamente la hija se sentirá inferior. Sentirá que sus cualidades únicas son denigrantes, incompatibles con el éxito, sumisas, criticonas y que nada tienen que ver con ella.

Es más, muchas terminan culpando a sus madres de su pasividad y resignación frente a la vida, por aceptar que las cosas “son como son”, o también por su agresividad y sus juicios continuos.

Conozco a muchas mujeres que se repiten una y otra vez que no quieren parecerse en absoluto a sus madres. Y, evidentemente, siempre terminan pareciéndose en algún punto.

Porque el primer conocimiento que tiene una mujer sobre ser mujer es su madre. La seguridad, la calidez, el arropamiento del cuerpo a cuerpo proviene de la madre. Pero también el ciclo menstrual, la reacción ante determinados acontecimientos y los valores como mujer.

Y llega un punto en el camino de cada mujer en el que sentimos rechazo por todo eso. Porque sentimos que nosotras somos diferentes, porque no queremos asumir que ser mujer es esa definición que nos han transmitido. Nos negamos.

En este punto muchas mujeres, aunque sientan una necesidad fuerte de alejarse de lo femenino y con ello de la madre, a la vez les parece casi imposible. y es que una carga inmensa de culpa se lo impide.

Por mi consulta han pasado mujeres que rechazaban su feminidad por lo que habían aprendido sobre ella por parte de sus madres. Y la solución no es más que seguir caminando, aceptando ese rechazo para poder continuar el ciclo, el Viaje de la heroína.  

El rechazo del cuerpo femenino también es frecuente, especialmente iniciada en la época de la pubertad.

La negación del cuerpo femenino y el rechazo por sus preciosas cualidades tiene su origen en las religiones patriarcales que nos han acompañado durante tantos y tantos años.

Ser mujer ha sido desde entonces un motivo de dependencia hacia el hombre que, por supuesto, excluía del poder a lo femenino. Y lo hemos normalizado. Tanto que este alejamiento hacia el cuerpo femenino termina causando bloqueos y desajustes que dificultan el día a día de cada mujer.

Pero las cosas están cambiando. Nosotras estamos cambiando. Ahora somos más conscientes de la diosa que llevamos dentro.

Sabemos que la visión patriarcal está obsoleta, que ser una mujer cíclica es un motivo para honrar nuestro cuerpo.

Que somos creadoras, sanadoras, poderosas, plenas. Que nuestras madres también lo son. Y nuestras abuelas.

Por eso te invito a recuperar tu relación madre/hija mirándola desde una visión más amplia. La herida de la madre no puede ser el final de tu viaje. Sánala y cura también tu relación con lo femenino.

Si estás en esta fase del viaje y te encuentras cada vez más alejada de lo femenino, busca una mujer que te inspire y que te enseñe a reconocer tu poder como mujer.

Una buena manera de hacerlo es en mis Grupos de Mujeres, unos círculos femeninos en los que nos empoderamos juntas, conectamos con nuestra niña interior y con nuestra feminidad y trabajamos desde nuestro poder como mujer.

Escríbeme si quieres que te cuente más sobre los grupos de mujeres.

Me encantará saber si te sientes identificada con esta fase vital femenina.

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