amor y constelaciones familiares

El buen amor y las Constelaciones Familiares

El amor mueve montañas y nos convierte en mejores personas. Este sentimiento es una experiencia maravillosa con la que nos sentimos más llenos, más vivos y más completos.

Pero lo que comenzó siendo un sueño, puede llegar a ser una pesadilla.

Cuando los conflictos de pareja aparecen, las dificultades nos roban toda nuestra energía. Las relaciones difíciles no son más que un síntoma de que algo no anda bien en nuestro subconsciente.

Gracias a las Constelaciones Familiares, podemos acceder a los rincones del inconsciente y comprender la verdadera razón de lo que nos ocurre.

El amor empieza por uno mismo

Aunque pueda ser complicado asumirlo, la pareja que elegimos no es más que una proyección de nosotros mismos. Así, en ella se refleja cómo nos tratamos, la manera en la que nos amamos, respetamos, nuestros miedos, vínculos y fidelidades sistémicas.

También será un reflejo de cómo te has sentido tratada por tus progenitores o figuras de apego.

De esta manera, si no eres capaz de amarte, no podrás estar con una persona que lo haga. Tu subconsciente no estará preparado para darle la bienvenida a un amor puro y real.

Cuando te pasas los días maltratándote, siendo cada vez más autoexigente, creyendo que no vales, lo estarás transmitiendo al otro. Y éste, actuará en consecuencia.

La pareja es nuestro espejo, y si eres capaz de mirarlo fijamente, aun con mucha incomodidad, descubrirás todo un sistema guardado en tu interior.

El otro es un espejo en el que se refleja tu capacidad para amarte.

En el momento en el que dos personas deciden comenzar una relación, sienten que están solos. Sin embargo, eso no es así: detrás de ellos están el padre, la madre, los abuelos, bisabuelos y todo su linaje.

Cada uno lleva dentro de sí su alma familiar, experiencias positivas y negativas que se encuentran grabadas dentro del ADN. En esta información, se encuentra lo bueno y lo malo, lo fácil y lo difícil.

Es por esto que cuando una relación comienza, dos sistemas se unen. Y esto puede ser difícil de armonizar. Nuestra lealtad inconsciente hacia nuestro sistema familiar nos guía en una relación de pareja y se convierte en nuestro propio reflejo.

En este sentido, Bert Hellinger observó en la práctica de las Constelaciones Familiares como los mismos patrones se repetían una y otra vez.

Sin embargo, también se dio cuenta que existen una serie de órdenes que son capaces de darle la libertad suficiente para seguir nuestro propio destino. Es lo que conocemos como los 3 órdenes del amor.

Si te paras un momento a observar las relaciones como un sistema complejo, te darás cuenta que la única manera de que fluya es a través del orden.

De la misma manera que miles de coches pueden circular por la ciudad, regulados por semáforos y señales, siguiendo direcciones congruentes y entendidas por todos los conductores. Y justo en el momento en el que algún elemento de este sistema falla, el tráfico se satura.

Cuando en una pareja existe un correcto orden, los dos integrantes pueden fluir con la relación y crecer interiormente con ella. Sin esto, es totalmente imposible.

Los tres órdenes del amor son la igualdad, el equilibrio y el respeto a los padres.

La igualdad en una pareja dicta que los dos tienen los mismos derechos y condición. Esta es una regla sencilla pero que sin embargo en ocasiones no se cumple.

Adoptar el papel de víctima o el de verdugo puede llevarnos a una desigualdad de condiciones en la relación, provocando conflictos importantes. Nos hace sentir la relación como si estuviésemos en bandos distintos.

El equilibrio en una relación debe estar equilibrada siempre. De nada vale que uno de los dos esté dando o recibiendo de más.

Dar nos permite pagar una deuda, lo que nos hace sentir más aliviados. De alguna manera, dar es saldar nuestra deuda con los padres.

Sin embargo, cuando recibimos, comenzamos a estar en deuda con el otro hasta que volvamos a compensar lo recibido. Dar nos permite exigir, por lo que recibir nos hace sentir incómodos.

Cuando solo quieres recibir, estás anclado en el niño que no quiere crecer. Tal vez sea un niño que no ha vivido una infancia feliz, o que ha sido de alguna manera excluido.

Cuando solo quieres dar, tienes miedo de sentirte deudor y con eso inferior.

Es necesario equilibrar dos partes antes de llegar el conflicto. El inconsciente no encuentra la compensación y trata de huir desesperadamente.

Nuestra primera toma de contacto con el amor la aprendimos de nuestros padres. Una relación conflictiva con alguno de los dos puede desestructurar por completo tus esquemas.

Las Constelaciones Familiares nos enseñan que, para poder disfrutar plenamente de las relaciones de pareja, es necesario el respeto hacia los padres: las mujeres tienen que haber aprendido a respetar a su madre y los hombres a su padre.

Cuando la herida de la madre permanece abierta, juzgando a la madre, una mujer no logrará respetar a los hombres. Y de la misma manera, si un hombre no es capaz de honrar al padre, no podrá respetar a las mujeres.

Cuanto se más juzga la relación con sus padres, más se tiende a repetir lo que está condenando. Honrar a nuestros padres y sanar nuestra relación con ellos es el paso definitivo que nos acercará a las relaciones de pareja saludables.

Por todo esto, cuando llegan los conflictos de pareja, es necesario hacer una parada en el camino para buscar su origen. Puede que en este momento no te encuentres alineado con el linaje de tu mismo sexo.

Tal vez, necesites analizar a quien te puedes estar sintiendo tan atado o atada que tu energía no está disponible para la pareja.

Sea lo que sea, lo que guardas dentro te dará las respuestas que necesitas.

Si quieres descubrir lo que te impide disfrutar del amor y acceder a lo más profundo de tu inconsciente para liberar la causa que te impide fluir en el amor, te invito a participar en el próximo taller de Constelaciones Familiares “El Buen Amor en la Pareja” .

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Espero que a partir de ahora puedas empezar a disfrutar de la maravillosa experiencia que es el amor.

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