creencias limitantes

Creencias limitantes femeninas

Durante mucho tiempo viví bajo la sombra de mis creencias limitantes. De nada importaba que algo fuera o no fuera realmente cierto: mi mente lo daba por bueno y actuaba en consecuencia.

Así una y otra vez.

Seguía los patrones que había aprendido desde pequeña, especialmente de las mujeres que me acompañaron durante estos años. Había aprendido lo que era correcto, lo que no estaba bien visto, lo que era perjudicial y lo que no convenía.

Con mis creencias limitantes activas, comencé a enfrentarme a sucesos que no entendía, creando mi propia realidad. Culpaba a otros de lo que me pasaba, ya que así era como mi mente me había enseñado a hacerlo.

¿Cuántas veces crees que me paré a pensar en la validez mis creencias? ¿Y tú?

Hoy te invito a reflexionar juntas acerca de las creencias que nos limitan como mujer.

Freno mental y el alejamiento del verdadero yo

Las creencias limitantes tienen una función bien definida: alejarnos del crecimiento personal de alguna u otra manera.

El límite se encuentra únicamente en nuestra mente y está activo de una manera inconsciente pero también consciente. Las creencias pueden ser sobre nosotras mismas (autoconcepto), sobre el resto de personas (incluidas las relaciones con otros) o acerca de situaciones vividas o por vivir.

Durante toda nuestra vida experimentamos situaciones de las que sacamos conclusiones. Puede ser que la conclusión sea positiva: “me ha gustado” o negativa “no me ha gustado”. Existen también conclusiones volátiles que se transforman fácilmente a través de juicios de personas importantes para nosotras.

De esta manera, una conclusión que empezó siendo positiva, termina siendo negativa y viceversa.

También influye en nuestras creencias negativas nuestra herencia familiar. El lugar en el que crecimos y las personas que nos acompañaron fueron las que se encargaron de cumplir con una necesidad básica de las personas: la pertenencia a la tribu.

Para ser aceptadas o no en la tribu, debemos responder con comportamientos aceptados y dentro de los límites impuestos en ella.

Porque salir de los límites significa salir de la tribu. E inconscientemente, pertenecer al grupo es sinónimo de supervivencia.

Es por todo esto que las creencias limitantes se han ido instalando en tu interior y han ido moldeando a la mujer que hoy eres. A través de tus experiencias, tus conclusiones, tu herencia familiar y tu educación te encuentras un día actuando en base a alguna de estas afirmaciones:

  • “Calladita estoy más guapa. Siempre que hablo meto la pata”.
  • “La vida es dura, pero es lo que me ha tocado vivir”.
  • “A partir de X edad, todo va de mal en peor”.
  • “Cuanto más mayor estoy, más fea/gorda/arrugada…”
  • “Cuando todo va mal, siempre va a peor”.
  • “Más vale malo conocido que bueno por conocer”.
  • “Todos los hombres son iguales”
  • “Quien bien te quiere te hará llorar”.
  • “No valgo para nada”.
  • “Soy soy suficientemente lista/guapa/interesante…”.

 

Esta lista no es más que un ejemplo breve de algunas de las creencias limitantes que solemos interiorizar en nuestra cabeza. Las tenemos tan interiorizadas que no las cuestionamos, son creencias que ya están validadas y no hay razón para cuestionarlas. Son y ya está.

Como te contaba al principio de este artículo, yo viví encerrada dentro de mis propias creencias limitantes durante mucho tiempo. Actuaba en base a lo que estas me decían. Yo misma me convencía de que se confirmaban una y otra vez: “los hombres dañan a las mujeres”. Y actuaba en base a eso. “La vida es sufrimiento, pero es lo que me ha tocado vivir”. Y vuelta a actuar resignada en base a mi creencia.

¿Para qué iba a cuestionarlo? Las creencias estaban activas en mi subconsciente, pasando así a mis pensamientos y creando mi propia realidad. Estaba pasando y yo lo estaba viviendo en mis propias carnes. No había duda.

Pero esa misma realidad que yo estaba creando me hizo darme cuenta que tal vez estaba desperdiciando mi existencia. Decidí realizar una parada en el camino para hacer lo que hasta entonces no había hecho nunca: escucharme a mí misma.

Cuando eres capaz de callar las voces que vienen del exterior para encontrarte contigo a solas, las respuestas comienzan a llegar. Y una de las primeras que llegó en ese momento fue la de cuestionarme la validez de todos estos pensamientos limitantes.

Las creencias limitantes no son más que información que no te pertenece, pero que tú has hecho tuya. Puedes esforzarte al máximo, trabajar tus conflictos y heridas emocionales, pero si tus creencias siguen activas, no servirá de nada todo ese trabajo.

“Será que tengo mala suerte”, me diríais muchas. Os aseguro que no la tenéis. Lo único que necesitáis es desactivar las creencias que os limitan.

Desactivando las creencias limitantes

Para poder desactivar las creencias limitantes que tienes activas, primero tienes que detectarlas. La lista que te citaba antes puede inspirarte, pero cada mujer tiene unas creencias propias.

Detectar las creencias limitantes es tan sencillo como escucharte a ti misma. Cuando te encuentres en una situación incómoda, en la que te sientas estancada o bloqueada, escucha lo que se habla en tu interior. Tal vez oigas pensamientos como “no doy con uno bueno”, “comer sano es más caro”, “todo en esta vida tiene un precio”, “nunca podré hacer nada bien”, “todos están en mi contra”…

Anótalas cada vez que salgan. Es un trabajo constante que merece la pena, ya que te liberará.

Una vez detectadas las creencias que están activas en tu interior, tienes que transformarlas.

En ese mismo papel donde has anotado tus creencias, tienes que anotar la creencia transformada en positivo. Por ejemplo:

  • “No doy con uno bueno” vs. “Hay hombres buenos y voy a conocer a uno”
  • “Comer sano es caro” vs. “Comer sano no es más caro porque me sienta mejor”
  • “Todo en la vida tiene un precio” vs. “Merezco lo que la vida me regala”
  • “Nunca haré nada bien” vs. “Todo lo que hago me sale bien”
  • “Todos están en mi contra” vs. “Soy una mujer maravillosa y me quieren”

Se trata de transformar la creencia negativa para poder reprogramar a tu mente. Escoge la creencia positiva que quieres reemplazar y repítela varias veces al día.

En este proceso, la técnica PSYCH-K es esencial para instalar creencias positivas en el inconsciente. Si quieres saber más, haz clic aquí.

Combinando estas dos herramientas, esa creencia limitante será borrada por completo de tu mente y podrás empezar a crear la realidad que quieres en tu vida.

No esperes más. Coge un cuaderno y comienza a trabajar en las creencias que te limitan. Cuestiónate todo, rompe con las barreras que te autoimpones y conviértete en la mejor versión de ti misma.

¿Cuáles son las creencias que más resuenan contigo? ¿Alguna vez te has cuestionado su validez?

 

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