Sanar la herida de la madre

…te conectará con tu autenticidad

La herida de la madre es un factor importante para nuestro bienestar y armonía. Inevitablemente, una parte de nosotras adoptó los sentimientos y creencias nuestra madre, tanto en su aspectos positivos como negativos.

En este proceso, absorbemos todas las carencias y bondades de nuestra madre. Su dolor como mujer lo hacemos nuestro y lo cargamos por amor, ese mismo que nos conecta y que nos limita en relación con nuestra propia autenticidad.

Para que tu también puedas conectarte con tu verdadera razón de ser y puedas expandirte sin limitaciones, te cuento qué es la herida de la madre y cómo te está afectando en tu empoderamiento femenino.

 

Qué es la herida de la madre

La herida de la madre es el dolor interno y subconsciente de ser mujer, que se nos transmite de generación en generación en las culturas patriarcales.

Ignorar la herida de la madre supone para nosotras pasar toda la vida con el dolor de la comparación, la vergüenza, inseguridad y con la atenuación, que es esa sensación de que debes seguir siendo pequeña para ser amada.  

De generación en generación se ha transmitido la idea de atenuación por la que para ser amada y aceptada tienes que ser dócil y pequeña.

En el momento en el que tomamos la decisión de empoderarnos como mujer, entramos en un conflicto: es necesario renunciar a ser amadas para poder ser nosotras mismas. Las creencias que nos han rodeado desde que nacemos nos hacen creer que las dos ideas son incompatibles. Y es aquí cuando la mayoría de nosotras decidimos ser amadas, ya que no quieren perder el amor de personas importantes en sus vidas, en concreto las madres. Por eso, deciden renunciar a su poder y seguir siendo pequeñas.

La insistencia de una madre para que su hija siga siendo pequeña dependerá del grado en el que haya heredado e interiorizado las ideas patriarcales y de sus propias creencias limitantes.

Para toda mujer, una de las experiencias más duras pero a la vez más reveladora es la de tomar conciencia acerca de la responsabilidad que tiene la propia herida de nuestra madre y nuestras ancestras sobre nuestra propia insignificancia.

Darse cuenta de que, aunque sea de manera inconsciente, tu madre siente tu éxito y poder personal como una pérdida propia, que causa culpabilidad y dolor.  

Es por esto que, para sanarnos y conectarnos con nuestra autenticidad, es necesario romper con nuestro linaje materno. Estas rupturas pueden adoptar la forma de conflicto o la de distanciamiento, pero son necesarias para la transformación e individualización.

 

Los estereotipos que conservan la herida de la madre

Siendo mujer en esta sociedad se asumen roles y patrones que vienen marcados como necesarios para ser aceptadas. Con las madres que han sacrificado tanto para tener hijos, se crea una sensación de deuda y culpa hacia ellas.

“Mi madre lo ha dado todo por mi, no puedo ser egoísta con ella”

Esto es lo que nos lleva a tomar la decisión inconsciente de no abandonar o traicionar a nuestra madre, pagando así la deuda.  ¿Y cómo se logra esto? No siendo demasiado exitosa, aventurera o inteligente.

Esta idea estereotipada que se transmite de madres a hijas perpetúa una idea errónea. Y es que hay que entender que haciendo esto no estarás siendo leal a tu madre, si no a sus heridas y a esta forma de manipulación.

Cada madre tiene que llorar y sanar sus propias heridas. Y cada hija, dejar de hacerse responsable de todo ese dolor.

Cuando una madre no ha prestado atención a su propio dolor, utilizará a su hija como soporte emocional y reforzará la idea de que la hija no es digna de perseguir sus sueños y de ser auténtica.

En este sentido, el escritor Phillip Moffitt define que las cuatro funciones de una madre son: nutrir, proteger, empoderar e iniciar. Este último, el rol como iniciadora, es el que se encarga de soltar a su hija para que pueda vivir su propia vida. Pero este rol también es el que amenaza siempre con quedarse incompleto (e incluso de no comenzarse) debido a que, por una parte, invita a que la madre se quede sola y por otra, es imposible si la madre no ha experimentado su propia iniciación.

Muchas mujeres se pasan una vida entera esperando a que sus madres las inicien y las enseñen a vivir su propia vida. Es importante que perdonemos a nuestras madres por no saber cómo ofrecernos una iniciación y comenzar conscientemente nosotras en la nuestra propia.

Cómo se manifiesta la herida en tu día a día

La herida de nuestra madre se manifiesta en tu vida como hija y como mujer continuamente. Si eres de las que tiene miedo a expresar su verdadera forma de ser por no eclipsar las cualidades de los que caminan a tu lado o por el contrario tienes una sensación competitiva con otras mujeres.

También puede manifestarse en una forma de ser dominante, una tendencia al cuidado emocional o una alta tolerancia al maltrato de los demás. Se pueden dar casos también de trastornos alimenticios, depresión y ansiedad.

En la cultura patriarcal y los patrones heredados, la mujer siempre ha estado condicionada a sentirse inferior. Por ello, si  la hija se empodera y se hace valer como mujer con todo su potencial, es posible que afloren las creencias inconscientes de que perderá la aprobación y el amor de su madre, convenciéndose así de que es más seguro hacerse pequeña de nuevo que ser rechazada por parte de su madre.

Y todo esto se manifestará en una necesidad de aprobación constante, inseguridad y vivir sin un propósito en la vida.

Beneficios de sanar la herida de la madre

Ahora que ya entiendes lo que supone en tu vida como mujer la herida de tu madre, voy a contarte los beneficios que tiene sanarla. Pero también el precio que tendrás que pagar si no lo haces.

El dolor del crecimiento personal y del duelo pueden llevarte a ignorar la necesidad de sanar tu herida materna. Pero es mucho más saludable pasar por este dolor que cargar en tu vida con esa sensación persistente de que “hay algo mal en ti”. El coste de no sanar la herida de la madre es el de sentirte insegura de tus capacidades y potencial por miedo al fracaso, no expresar tu verdad por no ser desaprobada y el de esperar siempre inconscientemente la aprobación de la madre ante todas tus decisiones.

Cuando eres capaz de sanar tu linaje femenino, te haces consciente del impacto que tienen nuestras madres sobre nosotras: construimos en base a los cimientos que ellas nos regalan, nuestros hábitos comienzan con los suyos, nuestras creencias como las suyas y nuestros miedos, como los suyos.

Sin embargo, con la sanación y este camino hacia el descubrimiento, los cimientos se harán más sólidos. Madres e hijas podrán comunicarse entre sí sin temor a que sus sentimientos reales causen problemas y conflictos. De esta manera, se elimina la exigencia de seguir siendo pequeña para aliviar su propio dolor, porque cada una se hace responsable del suyo propio.

Algunos de los beneficios de sanar la herida de la madre son:

  • Serás capaz de crear límites saludables.
  • Tomarás consciencia de todo tu potencial.
  • Reconocerás el amor por tu propio ser y por los demás, con compasión.
  • Dejarás de necesitar la aprobación de otros para sentirte bien.
  • Te sentirás segura de ti misma y de tus emociones.

Dejar atrás la carga que supone el dolor de nuestra madre y que te mantiene pequeña te permite recuperar la energía para crear tu vida con confianza, amor y alegría.

Para recorrer la sanación de la herida de tu madre, es esencial que vayas acompañada de un profesional que sepa de qué se trata este camino que sepa las herramientas que utilizar para ayudarte a hacerlo efectivamente. Si quieres recorrerlo a mi lado, puedes solicitar una sesión de valoración conmigo aquí.

Recuerda que evitar tratar este dolor perderemos una oportunidad increíble de descubrir nuestro verdadero ser y nunca lograremos vivir con autenticidad.

Cuéntame en los comentarios si te sientes identificada con algunos aspectos del artículo y cómo crees que está afectando a tu vida la herida con tu madre. Me encantará leerte.

Un abrazo,

María José Sánchez

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5 Comentarios
  • Aida Flores Alvarez
    Posted at 13:28h, 16 noviembre Responder

    Hola Mª.Jose , después de leer este artículo me dan ganas de gritar porque no alguien me había puesto antes delante de mis narices un texto como este , tan esclarecedor para mí , es como si lo hubieran escrito pensando en mi biografía , y me he llenado el pecho de aire renovador, por así decirlo.
    Siempre he tenido la sensación de que hay algo mal en mí, bueno realmente no SIEMPRE , como ya te dije en la última sesión he tenido muy buenos en los que ese sentimiento de desazón desaparecía, pero intermitentemente vuelve a mi vida es “nube negra” como yo la llamo .
    Soy consciente de que he necesitado la aprobación de los demás para sentirme bien conmigo misma , lo que se traduce en relaciones con individuos tóxicos , que me hacia sentir muy llena al principio porque el enamoramiento es así , las hormonas que se liberan te llevan a estar en un estado de felicidad e hincha tu autoestima, hasta que todo ser normaliza y el día a día te lleva a necesitar “algo más” que estas buscando que la otra persona te dé , porque no la encuentras en ti misma. Creo que el definirme con ser enamoradiza pasa por ser por esa necesidad de que otros llenen mi vacío , la falta de amor hacia mí misma
    Otro tema es la gran tolerancia al maltrato por parte de los demás , no sólo parejas sino amistades que me han manipulado como han querido por mi gran tragadera , Y ahora que tengo a mi marido que sería incapaz de hacerme daño , necesito algo más de él , y lo que tendría que hacer es buscarlo en mí .
    En cuanto a la herida de mi madre, bueno , no te puedes imaginar lo esclarecedora que fue la última sesión contigo, Estoy convencida de lo que dices, que heredamos de alguna forma el dolor de nuestra madre y lo hacemos nuestro también como una muestra de amor y como forma de escapar de la culpa por no hacerlo. Se dónde está parte de su dolor y que yo intentando no imitarla acabé con mi embarazo y con mi relación tóxica , pero hay más cosas que resolver s, y tengo muchas ganas de aprender , de resolver, sanar y dejarle un legado a la altura de lo que yo , mi hija y mi madre nos merecemos .
    Ahora tengo que terminar, seguro que saldrán más cosas que me dejo en el tintero en estos días y que me gustaría expresar, ya lo hiremos viendo. Muchas gracias por la ayuda que me estás prestando

    • María José Sánchez
      Posted at 21:41h, 17 noviembre Responder

      Hola Aida, yo también tengo ganas de gritar contigo!!!!!
      Todo un acto de valentía y de honestidad este comentario, olé!!!
      a todo lo que has compartido, a mi me falta hoja para poder contestarte a todo lo que has escrito.
      El gran engaño, es intentar llenar el vacío con el reconocimiento externo, con el amor del otro, etc…aquí nos perdemos las mujeres, esperando que el otro nos dé eso que no tenemos y nos falta, y esperando del otro que nos colme los vacíos que papá y mamá no pudieron llenar, así establecemos relaciones donde no estamos de igual a igual con la pareja, sino que se establecemos relaciones de dependencia donde uno está por encima y otro por debajo, “tu tienes lo que yo necesito”, y esta es la clave de las relaciones tóxicas de las que hablas.
      Como vimos en la sesión, heredamos el dolor de nuestra madre, y no solo eso, sino que cargamos el dolor de la madre como si con este acto lográsemos quitarle peso a ella, esto es un pensamiento irreal, está arraigado en lo más profundo de nuestra psique que atiende a respuestas poco evolucionadas de la mente…y además se suma esto, que por cierto, me encanta como lo has expresado, el dolor “lo hacemos nuestro también como una muestra de amor y como forma de escapar de la culpa por no hacerlo”, esto se debe a esa necesidad de buena conciencia que aparece cuando de forma inconsciente hay temor a ser expulsados del sistema familiar.
      Y ya verás como vas a resolver, a soltar lastre, cargas, vas a aprender a conocerte, a ver que todo lo que necesitas está dentro de ti, y que es un espacio inexplorado. Y lo más hermoso de este proceso es que estás trabajando para ti y para dejar un legado a tus hij@s, niet@s, ya verás como queda a la altura que os mereceis.
      Un abrazo
      MJ

  • Cómo sanar la herida de la madre y conectar con tu autenticidad - Maria José Sánchez | Terapeuta Emocional
    Posted at 16:59h, 17 enero Responder

    […] hemos hablado de qué es la herida de la madre y de cómo identificar esos estereotipos que perpetúan este dolor en nuestro interior. Cuando […]

  • Constelaciones familiares y sobrepeso - María José Sánchez
    Posted at 20:11h, 07 febrero Responder

    […] Herida de la madre (primera parte) […]

  • Paula moya
    Posted at 04:18h, 31 agosto Responder

    Me encuentro en un proceso de querer sanar para ser feliz, por mi y mi hija. Me separé hace poco de mi pareja porque era una relación tóxica y violenta.
    Mi relación con mi mamá es mala, no hablamos, ella me abandonó a mí cuando yo era muy chica,creo que 2 años tenía y de verdad nunca hemos hablado de las razones de porque hizo eso, me crié con mi abuela materna quien siempre me golpeaba porque así la criaron a ella, además era muy religiosa y me prohibía hacer muchas cosas normales cómo celebrar cumpleaños, bailar, salir, etc.
    Tengo mi autoestima muy baja y siempre en mis relaciones hay violencia y humillaciones, porque yo lo aguantaba ya que hasta hace poco creía que era normal, pero desde que fui madre me di cuenta que no es normal y que no tengo que permitir eso.
    Mi lucha diaria es querer ser una buena madre, pero me cuesta y sufro en silencio porque no tengo buenos ejemplos y buena crianza, pero sí quiero ser feliz por mi y mi hija para que ella cuando crezca no sufra ni pase por lo que yo he vivido .

    Ya di el primer paso de separarme e irme lejos para estar tranquila, pero aún no puedo ser feliz completamente, nose cómo sanar mi herida materna, tengo miedo de hablar con mi madre porque nose que decirle o que lo tome a mal y sufrir una nueva decepción.

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