¿La relación con tu madre te sana o te daña?  

Como hijas, siempre llevaremos con nosotras a nuestra madre. Allá donde vayamos. La madre es un vínculo indestructible que nos influye de una u otra forma.

 

La madre nos conecta a la vida, es nutrición, cuidado y afecto. Es la primera experiencia de sustento y la conexión más profunda que puede existir entre dos personas.

 

¿Pero qué ocurre cuando el vínculo con la madre nos hiere en lugar de sanarnos?

 

La influencia de la madre puede ser positiva, pero también problemática.

 

Actitudes dañinas como los celos, los chantajes, el control y la ausencia pueden tener efectos profundos en nuestra vida como mujer.

 

De hecho son carencias que se verán reflejadas en todas nuestras relaciones, no solo con nuestros hijos o pareja, si no con la manera en la que nos movemos en el mundo.

 

Comprender esto es el primer paso para sanar y comenzar a explorar todo lo que podemos llegar a ser en nuestra vida.

 

 

 

A estas alturas, especialmente si tu relación con la madre guarda algún tipo de dolor, puedes estar preguntándote cómo sanar después de tantas heridas emocionales, después de tantos años de perdonar, de cargar con pesadas cargas que no te correspondían.

 

Llegar a este artículo es un buen primer paso, ya que te va a ayudar a abrir tu mente y entender desde otro contexto todo lo que pasó entre ella y tú.

 

Como ya hemos hablado alguna vez, esto no se trata de culpables e inocentes. Se trata de entender que una madre siempre da lo mejor que tiene, con los recursos que dispone en ese momento.

 

Por eso puedo decirte que detrás de una relación entre madre e hija que duele, siempre está el amor. El amor mal canalizado. Un amor egoísta, asfixiante o interesado que puede resultar muy destructivo para las dos partes, tanto para la hija como para la madre.

 

Y lo es porque en lugar de fomentar la independencia y buscar una madurez emocional en la que la hija pueda desenvolverse sin problema, este tipo de amor causa el efecto contrario.

 

En ocasiones podemos encontrarnos con una madre insegura, con una autoestima dañada, que moldea a su hija para que cubra sus propias carencias.

 

Cuando la hija comienza a ser independiente y quiere emprender su vuelo, la madre, movida por su inseguridad, hace todo lo posible para que eso no ocurra, la madre establece una dinámica de chantage: “¿Qué va a ser de mí ahora? No puedes dejarme sola… Con todo lo que yo he hecho por ti.”

 

Otro caso que puede darse es el de la madre controladora: “yo solo quiero lo mejor para ti, por eso controlo tu vida, tus movimientos y tus decisiones. Para que no te equivoques.”

 

Este control camuflado bajo sobreprotección cariñosa tiene consecuencias en la vida de la mujer adulta, como la incapacidad para tomar decisiones, dependencia, conflicto con la feminidad o miedo inflado.

 

La madre que quiere que consigas lo que ella no consiguió es otra relación dañina. Por supuesto que toda madre quiere lo mejor para su hija, que evolucione y que consiga lo mejor, pero eso no justifica la proyección en la hija de los sueños incumplidos.

 

En otras palabras: una madre que presiona a su hija para que consiga lo que ella no consiguió, sin preguntar si es lo que realmente quiere la hija, es otro amor dañino.

 

¿Cómo podemos sanar el vínculo con la madre?

Bert Hellinger decía que todo ser humano sin su madre está perdido. Que cuando se ha debilitado el vínculo con la madre vas como perdido por la vida.

 

Cuando hablamos del vínculo con la madre, estamos hablando de niveles muy profundos, de aquello que conecta de forma esencial con ella. Es deslizarse en dos niveles, puesto que puedes tener una buena relación y tener el vínculo debilitado y sin fuerza o puedes tener fortalecido el vínculo pero no tener la mejor relación. Es, por tanto, moverse en dos dimensiones: el vínculo y la relación.

 

Por eso, el primer paso es trabajar tu vínculo con ella. Cuando lo haces, puedes empezar a trabajar el vínculo con la madre, todo lo relacionado con lo femenino y con la línea materna empieza a fluir: el estar nutrido o desnutrido, los recursos, y también las relaciones afectivas.

 

Como la forma en cómo nos vinculamos con la madre determina también cómo nos relacionamos con la pareja y con los hijos, esta área también mejorará.

 

Si quieres trabajar a un nivel profundo tu vínculo con ella, te invito al taller de Constelaciones Familiares en Murcia que haré el próximo 4 de mayo, 1 día antes del Día de la Madre.

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¿Tu relación con la madre está dañada?

 

Si quieres puedes dejarme un comentario justo aquí abajo contándomelo.

 

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