como sanar la herida de la madre

Cómo sanar la herida de la madre y conectar con tu autenticidad

Saber cómo sanar la herida de la madre transformará tu vida como mujer. Y es que ignorar esta necesidad será un obstáculo para tu crecimiento personal y esa sensación de insatisfacción te perseguirá durante toda tu vida.

Ya hemos hablado de qué es la herida de la madre y de cómo identificar esos estereotipos que perpetúan este dolor en nuestro interior. Cuando comienzas a ser consciente de cómo se manifiesta esta herida, de cómo te afecta en tu día a día, la necesidad de sanarla se hace evidente.

Descubre cómo sanar la herida de tu madre para conectar con tu verdadera esencia femenina y comienza por fin a ser tú misma.  

Tu niña interior

Tu niña interior es tu propio reflejo en su estado más puro. No importa tu pasado, tu edad o lo que haya ocurrido en tu pasado: tu niña interior sigue ahí, esperando amor y aceptación. Desde tu fragilidad e inocencia infantil, pudiste sentir el dolor de las carencias que a día de hoy siguen latentes en tu interior. Muchas de estas heridas son las que te hacen reaccionar de una forma que ni tú misma entiendes.

Es por ello que para sanar la herida con tu madre, lo primero que necesitas es prestarle atención a tu niña interior. Obsérvala, entiende como se siente y dale todo lo que necesita. Tal vez lo único que quiere es cariño, comprensión. Esa comprensión profunda que nunca ha encontrado, ni siquiera en su mamá.

Si te quedas aferrada a las heridas y demandas de esa niña, sin intentar aportarle lo que ella necesita, el desarrollo personal y la reconciliación con la madre se hacen imposible.

Para empezar a cuidar de tu niña interior, un buen ejercicio es mirar una fotografía. Conecta con ella, con lo que necesita. Busca sus carencias más profundas e inmediatamente, con dulzura, regálaselas. Puedes escribirle cartas, hablar con ella, pidiéndole perdón por todo el dolor que ha sentido, consolarla y darle el cariño que necesita.

Este viaje hacia tu interior te permitirá comprender muchos de los acontecimientos que has vivido. Gracias a este proceso podrás integrar a tu niña con la mujer adulta que eres, ayudándote a procesar todas las relaciones que te acompañan en la vida, incluida la relación con tu madre.

Una vez situada en esa parte de la esfera, bajo los ojos de tu madurez, podrás comprender los verdaderos motivos de la desconexión con tu madre y podrás comenzar a sanar el vínculo con ella.

Aceptar y continuar

Para sanar la herida materna, tienes que ser valiente. Y es que si no eres lo suficientemente valiente, no serás capaz de aceptar con honestidad que tu madre, al igual que tú, es una mujer. Una mujer que no es perfecta, pero sí es fuerte. Una mujer que tiene carencias, pero también virtudes.

Es necesario aceptar que tu madre te dio, más allá de la forma, lugar o cantidad, todo lo que te pudo aportar. Al conseguir ser consciente de las carencias del vínculo con ella y de sus limitaciones como persona, conseguirás abrirte a la compasión hacia ti y hacia tu madre.

En el momento en el que le pones una etiqueta a tu madre salen al exterior las carencias de tu niña interior herida. Si eres capaz de sanar tu pequeña niña dolida y comenzar a darte todo aquello que no te dieron, los juicios y etiquetas desaparecerán.

Tienes que entender que la inevitable introyección que tenemos de nuestra madre, tanto lo positivo como lo negativo, la llevaremos presente siempre. Tendrás que hacer un acto de renuncia hacia aquellas cosas que esperabas de ella; generar en tu interior la madre propia interna para darte todo lo que no le llegó a tu niña interior: más comprensión, más ternura, menos ausencias…

El elemento clave reside en que tú misma te conviertas en una buena madre para ti. Con esa idea en la mente, asume la tarea de ser maternal contigo misma”. Maurren Murdock, “Ser mujer. Un viaje heroico”.

herida de la madre

Ser capaz de verte desde el amor y la comprensión, eliminando las expectativas puestas sobre ti, es un acto de valentía. Este acto valiente de convertirte en tu propia figura maternal te permitirá ir un paso más allá.

Y es que serás capaz de apreciar las expectativas que no quieres sobre ti, pero que tú pones sobre tu madre. Poder perdonarte a ti misma por todo a lo que no pudiste llegar te permitirá perdonar a tu madre por todas las expectativas que pusiste sobre ella.

Entenderás entonces que tu madre está luchando con sus propias heridas, tal vez incluso su herida materna. Y podrás perdonar, desde el amor de tu niña interior, que no llegó a darte mucho de lo que tú esperabas.

Todas tenemos una idealización de lo que esperábamos de nuestra madre. Tal vez menos ausencias, más palabras bonitas, o simplemente su aprobación. Necesitas ser consciente de todos los errores que ella cometió con tu niña interior para perdonarla, desde la comprensión.

Cuando seas consciente de todo esto, podrás aprender a perdonar y amarte a ti misma incondicionalmente. Empezarás a darte cuenta de que no necesitarás el amor incondicional de tu madre, porque puedes hacerlo tú sola. Y entonces, serás consciente de que tu madre no es perfecta, pero es amor. Y tal vez, la que más lo necesita ahora, es ella. Amor, compasión y comprensión.

Sanar la herida con tu madre es sanar un dolor que llevamos en lo más profundo del alma. El dolor siempre es un gran maestro y durante todo el viaje que te ha acompañado, te ha podido enseñar sobre la persona que eres, o la que no quieres ser.

Comienza a separar las partes de tu historia que te sirven, y cierra el libro de la herida materna para poder vivir libre y plena. Es importante que vayas creando tu espacio interno de refugio y amor, y que busques ayuda externa para que puedas cerrar ese vacío que el dolor de la madre te deja.

Sanar la herida de la madre es un reconocimiento hacia tu madre, pero también hacia ti misma y hacia todo lo que no nos permitimos ser. Crear una vida como realmente deseas, tomando el control de nuestro potencial y capacidades, es fundamental en el empoderamiento femenino.

Si sientes que necesitas que alguien te guíe en este camino, puedes reservar una sesión de valoración gratuita conmigo para que te de las primeras pautas.

 

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